lunes, 29 de abril de 2013

Show, seguridad y futuro

Por: Stalin Sulbarán

Nota del editor: Stalin es un gran amigo que he conocido a través del fútbol americano y tiene la honra de formar parte de la generación que jugó una liga pionera de la disciplina en Maracaibo, estado Zulia, donde han sido los únicos en utilizar protectores (e incluso hacer un draft)
Stalin me solicitó un espacio en este blog para compartirles este interesante texto. Que lo disfruten.

El futbol americano, como deporte de contacto físico constante y con más de 100 años de historia, destaca sobre el resto de los deportes por ser espectacular, rudo y por sobre todo muy rentable en el aspecto económico. 
El formato de juegos de la NFL (Liga Profesional de Fútbol Americano) donde se juegan los fines de semana, lunes y ciertos días especiales de la semana, de solo 16 juegos en la temporada, las boleterías se agotan meses antes del kickoff.
Juegos únicos en playoffs y el gran partido por el campeonato como lo es el Super Bowl, han hecho de esta liga la más exitosa y rentable del mundo, donde indistintamente si el equipo campeón o el peor club generan dividendos positivos al final de la temporada, por lo que costaría mucho pensar que dicho éxito pueda tener un final ni a corto ni mediano plazo.
Pero en los últimos dos años, la NFL ha tenido que hacer frente a un demonio que mantuvieron dormido por décadas, que son los trastornos físicos y psicológicos de los jugadores producto del impacto constante durante sus carreras profesionales, e incluyendo etapas preparatorias y universitarias. 


A este escenario lo podríamos conocer como el lado oscuro del deporte, lo que nadie quiere que suceda pero que inevitablemente pasará algún día. Y al pensar en esto se nos vienen a la menta los tristes casos de Darryl Stingley, Mike Utley, Jerome Brown, Kevin Everett y más reciente a nivel colegial Eric Legrand; jugadores que lamentablemente sufrieron lesiones de gravedad durante los partidos; y sumado a estos casos aparece el nuevo némesis del deporte, como lo es el CTE (Encefalopatía Traumática Crónica, en español), que ha sido demostrado científicamente como el resultado de la exposición del cerebro a impactos por largos periodos (similar a la condición de los boxeadores), generando estados de ánimo fluctuantes, depresión, pérdida de memoria y hasta en algunos caso la muerte (Ray Easterling, Dave Duerson y Junior Seau han sido los casos más emblemáticos del trastorno) y que ha llevado en las últimas tres décadas a denuncias de familiares de ex jugadores contra la NFL, y que hoy en día, pareciera que la liga no puede seguir obviando la realidad.
La NFL ha adoptado desde hace dos temporadas modificaciones en la reglas involucradas a golpeos casco contra casco, protección mariscales y pateadores, así como endurecido las sanciones a quienes cometan faltas personales de las referidas reglas. Esto ha puesto a pensar a mucha gente, si el deporte esta decayendo en su naturaleza de contacto, ya que otra regla que se modificó es el adelanto de cinco yardas en la patadas de salida de equipos especiales (Kickoff), escenario donde más suceden lesiones debido a la velocidad y potencia de los impactos. Incluso, se ha manejado la posibilidad de eliminar la patada de salida, lo que a la mayoría de jugadores y fanáticos han alzado su voz en contra de dicha posibilidad, ya que piensan el juego llegue a futuro a evitar contactos, como el futbol de banderín (Flag). Sin ser especialistas en materia económica, el esquema de una posible NFL de banderín llevaría al fracaso económico de la liga, ya que por más duro que suene e irónico que parezca, son esos temidos contactos los que atraen a la fanaticada, los jugosos contratos televisivos, marketing deportivo, entre muchos otros factores importantes.


Existen intereses encontrados entre jugadores representados por el sindicato (NFLPA), dueños de equipos y la fanaticada en general; los primeros buscan mejoras en la calidad de vida de sus agremiados, los segundos mantener intacto los contratos suscritos que mantienen vivo el deporte, sin tener que acarrear nuevos gastos “imprevistos” ante la nueva tendencia de lesiones y trastornos, y finalmente la fanaticada que simplemente pide mantener el espectáculo tal y como está, y hay otro factor que engloba a todos, que la NFL es una de las mayores generadoras de empleos directos e indirectos en los Estados Unidos, desde asistentes de llamadas de entrenadores, vendedores de boletos, hospitales y empresas farmacéuticas, hoteles, en fin, un panorama que a mi juicio personal, es difícil de modificar.
La NFL, representada a través del comisionado Roger Goodell, han venido afrontando la situación y tomando medidas para paliarla, como las modificaciones a las reglas descritas anteriormente, así como mejoras en el equipamiento de los jugadores y atención primaria psicológica para apoyar al jugador y su familia. Sumado a esto, hay una nueva iniciativa promocionada por la USA Football en categorías infantiles que es el Head’s Up Football, que no es más que nuevas técnicas de tackleo donde se evita llegar con la cabeza abajo, más bien manteniéndola arriba y que sea el cuerpo con sus protecciones personal quienes reciban el impacto. Eso es importante no por el hecho de no recibir el impacto con la cabeza, sino el cambio en la mentalidad de los nuevos jugadores y futuros NFL en cuanto a la manera de dar los golpes, ya que los jugadores de preparatoria, colegial y profesionales fueron formados con el estilo clásico de juego; en resumen la NFL busca cambiar el enfoque de las generaciones futuras con respecto a los impactos en el juego, sin tener que modificar la estructura organizativa del mismo hoy en día. Es probable que estos esfuerzos no se traduzcan en cambios significativos en la NFL, pero vemos algo en la NFL que no se veía antes, que es voluntad mutua entre la liga, dueños, jugadores y fanaticada para tratar de mejorar las condiciones del juego.




A nivel regional, las ligas organizadas en los países latinoamericanos podrían seguir esta tendencia desde hoy, ya que somos ligas pequeñas en comparación con la NFL, y no tenemos la imposición económica para la modificación del estilo de juego. Digo esto sobre todo para las ligas de los países hermanos de México, Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia y demás que tienen ligas organizadas a nivel amateur. El caso de venezolano es más interesante aún, ya que se está gestando una oleada para la implantación definitiva del futbol americano en el país, y es en esta fase embrionaria donde mejor efecto tendría seguir la tendencia del Head’s Up, enseñando el deporte de la manera más segura y perdurable en el tiempo, sin perder la emoción del juego pero ofreciendo la mayor calidad de vida a todos los jugadores, actores principales de este apasionante deporte.

P.D. Dejo el link de la página de la USA Football, donde explican mejor la técnica del Head’s Up: http://usafootball.com/#

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